end of remove header -->
Filtros
Ver todoDestacados
Scroll
Arquitectura

Mathias Klotz y las historias que guardan sus casas

 

¿Te imaginas qué historias guardan estas casas?

 

Mathias Klotz (Viña del Mar, 1965) es uno de los arquitectos más importantes de Chile. Ganó el Premio Borromini de Arquitectura en 2001 en la categoría de arquitectos menores de 40 años y actualmente es el Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Diego Portales.

Además, ha llevado la arquitectura chilena a todo el mundo dando conferencias en países como México, España, Estados Unidos, Francia, Italia, China, Turquía e Irlanda, entre otros.

 

“Lo que hace únicas a sus creaciones es la combinación entre una técnica precisa y el uso de materiales locales y sencillos”, dice David Basulto de Arch Daily.

 

Mathias Klotz ha construido en Santiago, Zapallar, Valparaíso, Chiloé, San Pedro de Atacama, Punta del Este (Uruguay), Buenos Aires (Argentina) y Berlín (Alemania), entre otras ciudades. Aquí te contamos las historias detrás de algunas de sus casas más famosas.

 

Casa Klotz

Tongoy, Chile. 1991.

“La Casa Klotz, que en realidad debiera haberse llamado Casa Germain me la encargó mi madre, que a los de 48 años heredó algún dinero de su madre y me pidió que le construyera una casa en la playa. Este era un sueño incumplido por mi padre, del que se había separado hacía poco tiempo”.

“Pensé en hacer un refugio, que fuera de bajo costo, poca mantención y fácil de habitar y deshabitar. Lo dibujé en un avión, en una hoja de matemáticas e hice un modelo a escala que aún conservo. Este modelo se lo presenté a mi madre, le pareció bien y terminamos de construirla tal como se dibujó, sin ningún cambio (hasta ahora, es la única obra que he realizado sin cambios)”

“El 17 de septiembre de 1991, para el cumpleaños número 49 de mi madre, inauguramos la obra en medio de una inusual tormenta que dejó la casa tan mojada por fuera como por dentro. Fue una especie de bautismo. Desde entonces a la fecha hemos ido todos los años a veranear a este refugio”, cuenta Mathias Klotz.

 

“La Casa Klotz, que en realidad debiera haberse llamado Casa Germain me la encargó mi madre”

Casa Raul

Aculeo, Chile. 2007.

“La Casa Raúl fue hecha para un buen amigo que conocí mientras construíamos el Colegio Altamira en el año 2000. Al terminar el Colegio, el hijo de Raúl, tuvo un triste accidente que lo dejó discapacitado y años después, eligieron con su mujer, un lugar para una casa de fin de semana con vistas a la laguna de Aculeo”.

“Cuando realicé este proyecto, dada la amistad y confianza con el cliente, lo hice como si fuera una casa para mi mismo.

“El desafío era lograr una obra, que fuera cómoda, amplia y de un solo nivel, y además tenía que ser sencilla y fácil de mantener”.

“Un par de años después de terminada la obra, Raúl tuvo que venderla, y me pidió que le ayudara. Le pedí las llaves para sacar algunas fotografías, y al llegar lo llamé desde la terraza para contarle que ya estaba vendida. Le dije que era yo quien la compraba y desde entonces la Casa Raúl se ha transformado en nuestro refugio familiar de fin de semana. Cosechamos verduras de la huerta, cocinamos las cosas que mas nos gusta comer y perdemos tardes enteras viendo películas todos juntos en la cama o navegando en la laguna”.

Casa Ponce

Buenos Aires, Argentina. 2002.

“La Casa Ponce fue el primer encargo que tuve para realizar un proyecto en el extranjero. No recuerdo si el cliente me contactó por teléfono, por correo, o por fax, pero sucedió que ambos coincidiríamos en Miami en la misma fecha, por lo que acordamos el primer encuentro”

“Sostuvimos nuestra primera reunión en la piscina de un hotel (en el agua). Hacía calor y la situación era absurda, pero afortunadamente el cliente era muy simpático. Hernán, un talentoso y reconocido publicista argentino, quería hacerse su casa en un terreno angosto, con vistas al Río de la Plata. En ese momento era soltero, pero diseñamos un proyecto, para una eventual familia que tal vez (o tal vez no) llegaría en un futuro”

“El trabajo fue largo y minucioso, Hernán revisó con detención los detalles y junto a Luis Soubié, ingeniero a cargo de la obra, levantamos esta estructura desafiante. El día que quitamos los seguros de la estructura, y vimos que no colapsaba, el constructor me dijo que siempre pensó que había dos posibilidades: O aparecíamos las en revistas, o apareceríamos en los diarios, en la sección judicial…”.

“El constructor me dijo que había dos posibilidades: O aparecíamos las en revistas, o apareceríamos en los diarios, en la sección judicial…”

 

 

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Necesita estar de acuerdo con los términos para continuar

Menú
Icon

Guarda tus eventos favoritos

Regístrate en Onda y podrás armar tu calendario con los mejores panoramas.